Decidieron reproducirlas antes que dejarlas morir 

Los productores ecológicos de la Fecceg de Guatemala están salvando a las abejas

CSF I San José I 05 jun 2019  

Vivimos la peor crisis climática y medio ambiental de la historia. Una crisis de la que todos tomamos parte por acción u omisión y a la que los científicos denominan la Sexta Gran Extinción. Una crisis que está afectando a 1´000,000 de especies sobre el planeta, entre ellas abejas y otros polinizadores.

Pero en medio de esta crisis hay quienes están salvando a las abejas y sosteniendo su hábitat. Las abejas de la miel (Apis mellífera), y las abejas sin aguijón (Apidae meliponini) y otros polinizadores están siendo protegidos por miles de familias rurales dedicadas al cultivo de alimentos biológicos alrededor del mundo y Guatemala no es la excepción.

melipona segunda

 Melipona Maya o Real (Melipona Beecheei)

La agricultura ecológica la gran aliada

Através de sus prácticas culturales sostenibles, libres de uso de agroquímicos, los campesinos ecológicos organizados están nutriendo los suelos y salvando el hábitat de las abejas y polinizadores. Aplican materia orgánica y cobertura vegetal sobre los cultivos, aportando minerales a las plantas, fortificándolas y manteniéndolas libres de los biocidas que alteran el sistema inmune y sistema nervioso central de las abejas. Esta práctica supone una variedad de alimento (polen de las flores) que de otro modo las abejas no tendrían disponible, dada la creciente urbanización, deforestación y expansión de monocultivos. Además los agricultores ecológicos realizan actividades de control biológico que contribuyen al bienestar y sostenibilidad de las abejas y otros polinizadores. Siembran flores en torno a los cultivos principales para atraer depredadores o insectos benéficos que frenan el ataque de plagas en los cultivos. También usan cultivos trampa, los cuales atraen insectos dañinos y los mantienen lejos de los cultivos principales. Otra de sus prácticas es el uso de cultivos mixtos o asociados que nutren los suelos y mantienen la fertilidad del suelo. Todas estas prácticas promueven la biodiversidad en las parcelas y diversifican la dieta de las abejas, contribuyendo a la salud y sostenibilidad de su hábitat. Pero también a la reproducción sexual de la planta, que por cierto luego se convertirá en nuestro alimento.

 La abeja Maya Real de Guatemala

La abeja sin aguijón es una entre las más de 20 mil especies de abejas registradas  en el mundo. Es la abeja nativa de América y la primera en ser domesticada por la antigua civilización Maya y otras culturas ancestrales desde México hasta la Amazonía. Ubicadas generalmente en regiones subtropicales y tropicales las meliponinos existen desde el periodo cretáceo hace más de 120 millones de años. Esta diminuta abeja se encarga de polinizar entre el 40 y 90% de los árboles nativos, por lo que continúa siendo vital para la agricultura de Centro y Sur de América.

En el sur occidente de Guatemala las meliponinos suelen pecorear entre los cafetales, en las zonas denominadas de boca de costa, Quiché, Solola, San Marcos, Chimaltenango y Huehuetenango.

Doncellitas (Tetragonisca angustula)

PHOTO 2019 05 08 15 57 35

Anidando en troncos y muros de las casas contiguas a las parcelas, su docilidad les dio el nombre de angelitas, pero también las hizo blanco de saqueos de sus nidos en busca de miel, causándoles la muerte. Una amenaza que parece menor, comparada con la agricultura del monocultivo o el cambio climático, pero que también pone en riesgo la especie.

Productores deciden reproducirlas, antes que dejarlas morir 

En 2015 esta situación fue observada por los técnicos de la Federación Comercializadora de Cafés Especiales, Fecceg, y compartida a la  comunidad de asociados, provocando la toma de acciones para el rescate y salvaguarda de las abejas. Pero no se puede proteger lo que no se conoce bien, así que empezaron aprendiendo más sobre su crianza y reproducción y después se fueron a las comunidades a replicar el conocimiento. El objetivo: salvar la especie y asegurar el magnífico servicio de polinización que estás abejas -y solo ellas- dan a los cultivos de cafés especiales de exportación. Tomamos la decisión de reproducirlas y ahora aprovechamos su miel para el consumo familiar en vez de dejarlas morir, la gente destruía los nidos para tomar la miel y las abejitas morían, pero ahora después que nos capacitamos y capacitamos a los productores de las comunidades la población de angelitas es más notoria, dijo Emilio Godinez técnico de la Fecceg.

Los productores empezaron impartiendo talleres y dando capacitación en las comunidades, empezaron con cinco productores pero se fue corriendo la voz, hasta ser las 70 familias apicultoras que son hoy. 50 hombres y 20 mujeres jefes de familias administran 350 colmenas en 22 comunidades y 6 departamentos del occidente de Guatemala. Algunos tienen 5, 10 colmenas otros más de cien. Algunos prefieren trabajar con la Angelitas o Doncellitas (Tetragonisca angustula), otros con la Congo Alazan (Scaptotrigona pectoralis) o con la Congo Negro (Scaptotrigona mexicana) y otros con la Tinsuca (Melipona yucatanica), pero los más lanzados con la Melipona Maya o Real (Melipona Beecheei) considerada la más grande de todas. 

Cuatro años después de la intervención uno llega a las comunidades y se ve la multiplicación de las doncellitas, tanto al interior de las colmenas, como en la floración de aguacatales y cafetales aseguró Emilio. Añadió que la miel tiene propiedades curativas y medicinales por lo que empezaron a recomendar su autoconsumo a las familias, atrayendo a más familias al proyecto. 

67melipona

Miel de Melipona Kishé, es de los productores de pequeña escala de la Fecceg

Una relación de Ganar Ganar

Y asi fue que los productores comenzaron a tener excedentes de cinco litros por cosecha y la Fecceg tuvo que ponerse a buscar mercado y a comprar la miel a las familias, que a la fecha consiguen acopiar 750 kilos de miel por año, según Emilio.

La producción de miel de las Meliponas es bastante menor, en comparación a sus primas las Apis melliferas. Debido a su diminuto tamaño, la literatura señala que las meliponas pueden alcanzar un promedio de hasta 2 kilos de miel por colmena por año, mientras que las europeas unos 40 kilos por colmena por año. En el caso de los productores de la Fecceg los promedios son bastante alentadores Según Emilio, la más pequeña de las abejas nativas llega a producir de 5 a 10 libras de miel, con un rendimiento de hasta 2 libras por colmena. Mientras que la melipona grande (Meliponino Beecheei) llega a producir hasta unas 20 libras de miel por colmena.  

Lo que empezó cómo una acción altruista terminó convirtiéndose en una oportunidad para diversificar los ingresos de los productores y mejorar la alimentación y nutrición de las familias. Cuando iniciamos lo hicimos con fines de conservación de la especie y con la intención de asegurar la polinización en los cafetales, nunca con fines comerciales, aseveró el Gerente Comercial de la Fecceg, Juan Francisco Gonzalez. Sin embargo el entusiasmo de las familias por la crianza y reproducción les llevó a tener excedentes que aunque no constituyen grandes volúmenes para la exportación en los grandes mercados - refirió - si cobra valor en término culturales, en tanto la hemos hecho disponible en el mercado nacional, para mucha gente que la necesita, la busca y conoce de sus propiedades medicinales, puntualizó.

Escrito por Natalia López