OPINIÓN - COSTA RICA

¿Qué está matando a las abejas?

CSF I San José I 05 jun 2019

Las abejas están muriendo, las mata la agricultura del monocultivo porque deforesta. Se tira abajo vastas extensiones de bosque, destruyendo la biodiversidad y hábitats de un conglomerado de seres vivos u organismos que cumplen determinados servicios ecosistémicos para la continuidad de la vida. Desde el control biológico de plagas que hacen insectos benéficos, hasta el servicio de polinización que brindan abejas, moscas y algunas aves. A las abejas las mata la agricultura del monocultivo con sus herbicidas, plaguicidas e insecticidas, como el Glifosato, los Neonicotinoides, el Clorpirifos, el Malathion o el Spinosad - la lista es interminable - pero no las mata uno de ellos, sino, la combinación de todos. La mata lentamente. El cóctel suprime su sistema inmune, aumentando la incidencia de un patógeno que causa una infección en el intestino medio de la abeja y que a su vez provoca su desnutrición y muerte prematura. Esta combinación de biocidas alteran también su sistema nervioso central, causándoles desorientación, transtornos en la comunicación, en su sistema de navegación, en sus procesos de aprendizaje y memoria olfativa. Enfermas algunas y débiles otras, las abejas quedan imposibilitadas de encontrar su alimento o de volver a la colmena, presa de plagas y enfermedades. Las mata pues la agricultura del monocultivo con sus flores de néctares de muerte.

A las abejas las mata el negocio que supone la industria de los agroquímicos para unas pocos multinacionales, las mata la corrupción de los gobernantes condescendientes con esta industria y la indiferencia de usuarios y productores para quienes los biocidas no suponen un riesgo, ni suponen nada.

Y también el Cambio Climático, con sus lluvias un año sí y otro año también y con sus heladas, vientos y sequías inopinados. Con los veranos que no llegan y los inviernos que se quedan más de la cuenta, que afectan los ciclos florales, la fenología de la flor y el pecoreo de las abejas. Las está acabando el Cambio Climático que provocamos con nuestras industrias dependientes del petróleo, nuestros modos de consumo, de movilizarnos, con la creciente urbanización y la vida moderna. Cambio Climático que acarreamos con nuestra ganadería intensiva y los sistemas agroalimentarios basados en la agricultura del monocultivo.

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Vivimos una crisis de Biodiversidad en la que todos tenemos parte. Ya sea por acción u omisión, hemos alterado violentamente el equilibrio natural del planeta. Las abejas y otros polinizadores son el tensiómetro vivo de está crisis y su desaparición paulatina debe llamarnos a la acción. Los campesinos ecológicos están salvando a las abejas con sus prácticas culturales y sus sistemas agroalimentarios limpios y sanos, en Guatemala, Costa Rica y en diferentes partes del mundo, pero, este no es asunto ni responsabilidad únicamente de los productores. Salvar a las abejas de la extinción pasa por frenar la perdida de Biodiversidad, empezando por cambiar aquellas actividades humanas que son las causantes de este desequilibrio, como la agricultura del monocultivo, cuyo impacto sobre la Biodiversidad es simplemente devastador. Esta agricultura generó casi el 70 % de la deforestación en América Latina entre el periodo 2000-2010.foto nota 1.1 La agricultura del monocultivo está acabando con las abejas y otros polinizadores y con la Biodiversidad. Esta no puede continuar a expensas de los bosques, la salud de los ecosistemas, la vida y los bienes comunes. Los productores ecológicos de pequeña escala son los grandes aliados en esta crisis, pero solos no pueden hacerle frente, hace falta una acción coordinada con los Estados y los gobernantes. No es posible, por ejemplo, que los campesinos ecológicos de Guatemala estén rescatando a las abejas de la extinción, y que por el otro lado, el Estado, a través de varios gobiernos, continúe respaldando un programa para la erradicación de la mosca del mediterraneo. Programa que desde hace más de diez años viene asperjando Spinosad, un producto altamente tóxico para abejas, polinizadores y humanos. Para frenar la perdida de biodiversidad y evitar la extinción de abejas y otros polinizadores habrá que empezar pues por crear conciencia y buscar la coherencia en nuestros actos.

La vida es lo que nos sostiene en la tierra y las actividades económicas como la agricultura del monocultivo, nos está sustrayendo la vida a cambio de más y más dinero, dinero que no servirá de nada cuando se hayan terminado de esquilmar los recursos de la tierra y con ellos a nosotros mismos.

PUNTO Y SEGUIDO.- La siguiente gráfica señala los resultados de una investigación realizada por la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas, Solatina, que revela que solo en un año, del 2016 al 2017, se perdieron 56,1% de colmenas de abejas melíferas en Chile y un 12,6% en Ecuador y Perú. Mientras que Brasil perdió el 41% de colmenas de abejas nativas sin aguijón.   

Escrito por Natalia López, un ser curioso, entusiasta y un poco más

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